Ante la dificultad de cumplir con los deseos de su padre, los hermanos acuden a un  tío  ganadero-matemático que tenían, que resuelve el problema así:
Primero, les deja una oveja de su rebaño. Del total de 18 ovejas, entrega la mitad (esto es, 9) al hermano mayor, la tercera parte (esto es, 6) al mediano y, finalmente, la novena parte (es decir, 2) al pequeño. Así ha entregado 9 + 6 + 2 = 17 ovejas, con lo  que le queda una, la suya, que vuelve a incorporar a su rebaño. Así que ¿problema resuelto?

Obviamente, no. Éste es un caso típico en el que el narrador trata de confundir al oyente con una abundancia de información que oculta la principal, que es que los  datos iniciales  son  erróneos.  El  padre  sería  un  buen  ganadero,  pero  ¡no  sabía  sumar  fracciones, ya que

Fracciones

Realmente, de hacer caso al testamento, el mayor de los hermanos debería recibir 8 ovejas y media, el mediano 5 ovejas y 2/3, y el menor 1 oveja y 8/9 de oveja: en total 16 ovejas y 1/18, esto es, los 17/18 partes del rebaño de 17 ovejas. Quedarían, por tanto, 
17/18 de oveja sin repartir (1/18 del total). Lo que el astuto tío hace, para evitarse líos,  es  repartir  el  rebaño   ampliado  (17+1),  de  acuerdo  con  las  condiciones  del  testamento.

De esta manera reparte 17/18 del nuevo rebaño (es decir, 17 ovejas), y al final le queda 1/18 del mismo, es decir, su propia oveja. Pero obviamente no cumple lo dispuesto en el testamento.